MANIFIESTO DE REBELDÍA - NECESIDAD DE UN GOLPE DE ESTADO
Armando Azpúrua

¿Qué estamos esperando? La Asamblea Nacional, la Mesa de la Unidad Democrática y nosotros, los ciudadanos venezolanos que creemos en una República por la cual luchó El Libertador pero que se la regateamos, ¿qué estamos esperando para actuar y recuperar la democracia y el estado de derecho para nuestra Patria? ¿Vamos a esperar que NMM se declare públicamente “Dictador”, “Caudillo de Venezuela”, “Benemérito Protector de las Eternas Repúblicas Socialistas y Chavistas de Venezuela y del Alba”? Eso no va a pasar…

Carujo, por lo menos, metió la tropa dentro del Congreso. Teníamos un presidente de verdad y su aventura no prosperó. Más recientemente, Fujimori mandó a parar los tanques de guerra frente al Congreso del Perú; hoy en día está preso por eso y por actos de corrupción y crímenes de lesa humanidad.

Aquí Padrino López públicamente profesó su absoluta lealtad al señor NMM, en perversa violación a la Constitución que prohíbe poner las Armas de la República al servicio de persona o partido alguno. A la tropa solo la saca para los desfiles. Lo único que ha ocurrido es que cinco enchufados al servicio de NMM que usurparon cargos de Magistrados sin tener las debidas calificaciones y condiciones, sin llevar a cabo el proceso de convocatoria, selección y designación de magistrados que exigen las leyes pertinentes, y durante el período navideño de una Asamblea nacional en el proceso de paso de la mayoría exigua chavista a la supermayoría democrática de la actual Asamblea, ahora declarada “en desacato”.

En la OEA se habla de que este gobierno está pasando de Autoritario a Totalitario… ¡Por Dios! Si ya el gobierno decide qué, cuánto y cuando puedo comer, si me puedo bañar o no, y si puedo usar desodorante para no ofender en el Metro o la camioneta. Son ellos quienes imponen lo que nuestros hijos van a aprender en la escuela, en el bachillerato y qué carrera en la Universidad, que ahora es pa’ todo el mundo, aunque no se aprenda mucho. Son ellos quienes deciden si les conviene realizar elecciones, ya sean estas nacionales, regionales o locales, universitarias, gremiales, sindicales o partidistas. Los que deciden quien entra o sale del país por los puertos y aeropuertos oficiales. Quienes deciden que podemos ver en la televisión, en el cine y el teatro. A qué accedemos en Internet.

¿Qué le falta para ser totalitario? ¿Con quién se empata uno? ¿Con qué sueña? ¿Qué esperanzas mantiene?

Lo único que le falta a este gobierno para ser Totalitario es tener el control de lo que pasa en ciertos barrios de las grandes ciudades, lo que pasa adentro en las prisiones, lo que pasa en las fronteras y las zonas mineras y zonas enteras de la geografía nacional donde sí hay totalitarismo, pero el más arrecho, el de la delincuencia organizada, las guerrillas y paramilitares disidentes de los recientes “acuerdos de paz” en Colombia y tosas las zonas que se les están asignados a las Fuerzas Armadas, iguales a las antiguas “Encomiendas” de los reyes españoles.

En las redes sociales, mucha gente nos increpa, a los venezolanos que estamos todavía aquí. ¿Qué les pasa en Venezuela? ¿Por qué no pasa nada? ¿Qué están esperando?

¿Qué podemos hacer? Huir, aguantar o resistir y protestar.

Ya muchos se han ido. Ya se fue la “crema y nata”, los mejores preparados. Hace ya muchos años, cuando solo empezaba la diáspora de los venezolanos, un Encargado de Negocios de un país europeo me preguntó si era cierto eso de que los venezolanos que emigraban eran en su gran mayoría personas muy bien preparados en las mejores universidades de Venezuela, a menudo con estudios de postgrado y de especialización en el exterior. Le respondí y le mostré la evidencia que entonces tenía, me respondió que a esos el país que representaba estaría dispuesto a otorgarle la visa y el permiso de trabajo en cuestión de días, y lo han venido haciendo ya por muchos años. Es lo que llaman la descapitalización del conocimiento, de lo que nadie lleva la cuenta pero que empíricamente se siente en el país.

Ese capital humano es lo que necesitamos para que los “motores” de Maduro arranquen y produzcan, y fueron ellos los que los espantaron para que se fueran “por no ser patriotas”. Ahora vas a comer … como reza el cuento.

De aguantar sabemos bastante, porque bastante hemos aguantando, esperando que funcionen las vías constitucionales y electorales, como si quienes ahora mandan creyeran en esas delicadeces políticas, quienes tienen toda su vida creyones de las fábulas ya bicentenarias de que hay fórmulas políticas y sociales que permiten vivir como burgueses sin tener que trabajar, sencillamente gastando más de lo que se produzca. Y que la historia es una lotería en las que, sin comprar un solo billete, algún día le toca el primer premio “al pueblo”, o sea, a mí, como representante del pueblo que soy.

Nos queda la resistencia y la protesta, de las cuales sabemos muy poco. Para que sean efectivas deben ser organizadas, planificadas, no violentas, contundentes y persistentes. No puede faltar ningún ingrediente de esta receta, pocos conocidos por estas partes del mundo. Pero es la única vía que nos queda si queremos salvar esta Nación bendita por Dios y la naturaleza para que la gocen quienes lo merecen, quienes estén dispuestos a luchar y trabajar, trabajar y trabajar para hacerla grande, no en territorio y poder, sino en felicidad para todos los que en ella quieran vivir.

Para ello es necesario que todos participemos en su gobierno, su desarrollo y su mantenimiento, sin caer en la tentación de delegar nuestros derechos en algún Caudillo o Líder Mesiánico o a algún partido con voluntad de poder único que nos ofrezca una fórmula mágica de obtener bienestar y paz social sin esfuerzos de nuestra parte.

No podemos dejársela a estos facinerosos que no han hecho más que regresarla a sus peores momentos de miseria, falta de salud, ignorancia, corrupción y violencia.

Dios y Patria. Armando Azpúrua, Profesor Jubilado de la Universidad Centra de Venezuela

Armando Azpúrua – 30-3-2017

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