MANIFIESTO DE REBELDÍA - NECESIDAD DE UN GOLPE DE ESTADO
Armando Azpúrua

Armando Azpúrua – 28-3-2017

Para que esta caterva de personas le dé un vuelco a la economía de Venezuela para mejorar la situación de crisis que ellos mismos han creado, es indispensable que ellos cambien de manera de pensar y cedan el poder omnímodo que actualmente detentan para que las personas más aptas de que dispone el País sean quienes nos rescaten de tanta miseria.

Ellos creen que alguien sin un adecuado entrenamiento o experiencia puede dirigir una organización productiva con la necesaria eficacia y eficiencia. En la Administración Pública durante los últimos 18 años, se nombran personas sin ningún conocimiento ni experiencia gerencial, y se espera que tengan un buen desempeño. Esto, antes, lo llamaban esperanza de tísico.

En este país, con este régimen, se nombra ministro a alguien sin ninguna experiencia o cúmulo de conocimientos. Ya sea en Hacienda, Salud, Defensa, Educación, Interior y Justicia (y Paz) … y así por el estilo. Pone la torta y de allí va para otro Ministerio, o para una Gobernación o una Alcaldía de un pequeño pueblo y luego a Embajador, o a Vicepresidente Ejecutivo.

Lo que importa es que sea leal al régimen, a toda prueba. Mientras que demuestre su lealtad repitiendo todas las sandeces que salgan de los “organismos superiores” (el Chavismo, el cogollo del PSUV, los hermanos Castro Ruz). No importa que de paso se haya enriquecido: “ser rio es malo, pero multimillonario en dólares no tanto.

También importa que el que fracasa estrepitosamente tenga una buena excusa, para culpar a algo o alguien fuera del ámbito gobernante. Ya sea el Imperio, o la “guerra económica”, Álvaro Uribe o la “derecha extrema”, el Niño o la Niña, o Dolar Today, o los que se llevaron los billetes de 100

Si compite a un cargo electivo y pierde, se le da un cargo aún mejor que el que hubiera ganado. Se premia el fracaso, siempre y cuando la culpa sea de algo o alguien que no está con “nosotros”. Hay que rotarlos con frecuencia, no vaya a ser cosa que puedan adquirir alguna experticia o conocimiento, lo que haría quedar mal al “presidente”, que de nada no sabe nada.

Hasta en el deporte, lo importante no es ganar, sino el tener el guáramo para competir en donde no tenga el más remoto chance de ganar o de hacer un buen papel. Ya sea en automovilismo (deporte por cierto muy caro), como el esquí en nieve. Siempre y cuando obtenga “buena prensa” internacional.

Cómo el país no necesita gente bien preparada para ponerlo a andar, entonces debemos dejar que las Universidades y los Colegios Universitarios se mueran de mengua, o falta de presupuesto para pagar sueldos adecuados y para su funcionamiento. Con lo que se ahorra así se pueden importar unas cuantas toneladas de alimentos cosechados y empacados fuera de Venezuela. Así se ahorra también el tener que subsidiar al campesino venezolano, que siempre va a querer más y más.

Encima de esta actitud hacia el conocimiento y la experticia, existe el “hándicap” de los dogmas políticos y los resentimientos, lo que hace más difícil de que algún funcionario realice un buen desempeño administrativo.

Todo productor es un ser inhumano, que solo piensa en su ganancia y no en las necesidades de los consumidores. A esos no se les puede dar tregua, hay que atacarles continuamente y, expropiarle su negocio si no acata las órdenes de “la autoridad”. Ya sea un gran empresario o un panadero, todos son iguales – acaparadores y especuladores – delitos que no están definidos pero que no podemos tolerar.

El problema es que son los que saben producir y hay que dejar que sigan operando mientras no tengamos dólares para importar todo lo que quiere la gente consumir.

Otro hándicap son los rencores. Me choca ver a alguien ganar mucho dinero con su empresa, aunque no tengamos indicios que lo está haciendo de manera absolutamente legal y porque esté tratando a sus empleados tan bien que lo adoran y están dispuestos a defender a su empresa. Lo que me da urticaria es que sea un tercermundista como yo y nada más porque sepa gerenciar no tiene porqué ganar más que yo que soy super amigo de todos los jerarcas de este gobierno y de muchos generalotes. No hay derecho. Que se lo gane un gringo, o un europeo, un ruso o un chino, o un “hijo de papá”, está bien. Ellos saben hacer su vaina y hay que respetarlos. ¿Pero un inmigrante latino o un criollo indiado o mulatizado? ¡Qué va, oh!

Podrán hacer todos los “motores de fantasía” que quieran, que ninguno de ellos ni siquiera va a arrancar. ¡Pero bueno!, son de fantasía. Todos esos señorones enflusados que aparecen en las interminables cadenas de NMM no vienen a invertir. A hacer negocios, sí. Venezuela es uno de los países más buscados para hacer negocios, pero no para invertir. Nadie va a cambiar sus dólares, libras esterlinas, euros o yenes y yuanes o rublos por Bolívares ¿Fuertes?. Ni siquiera pesos colombianos o nicas o mejicanos ni cubanos… ¿Para que después les cambien las reglas ni respeten los compromisos ni les dejen sacar sus ganancias a la tasa de cambio que le aplicaron al entrar? Otra vez: ¡Qué va, oh!

Si queremos recuperar a nuestro país, es indispensable remover de toda función de gobierno y de administración pública a los que ahora las están desempeñando. Por las vías constitucionales, que no son todas electorales, pero si por vías democráticas y no violentas, ya que son más eficaces y menos costosas que las vías violentas.

Quizás necesitemos in período de transición con el grado de autoritarismo que sea estrictamente necesario y no por más tiempo que un año, no vaya a ser cosa que los que manden le cojan el gusto. Un año es suficiente tiempo para comenzar a establecer a la Sociedad Civil organizada como el Primer Poder, el Poder Originario, verdadera y efectivamente el Poder Soberano de la República y para realizar las consultas y los procesos electorales que sean necesarios para inaugurar un Estado de Derecho y de Instituciones, con Gobierno democrático, plural y no excluyente, con plenas libertades civiles y políticas, Justicia y Paz social. Una República como la soñó el Libertador.

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