Genaro Mosquera

Las siguientes reflexiones tienen como base una serie de documentos que a lo largo de los últimos quince años se han elaborado como respuestas al proyecto del gobierno de implantar un sistema contrario a los esquemas democráticos. El enfoque del “proceso” social venezolano y de la crisis formidable de estos años, frente al diseño de la estrategia para enfrentar dicha crisis, privilegió el punto de vista político como mecanismo determinante en relación con cualquier otro que pudiese caracterizarse en el marco de la transformación “revolucionaria” emprendida bajo la prospectiva oficial. De allí, se origina el estado actual de la situación política venezolana, donde la oposición formal hace gala de un enfrentamiento político que define como pacifico, constitucional y electoral, ripostando levemente cada acción gubernamental desde la misma perspectiva política desde la cual el régimen proyecta su visión, transformándose así la oposición en un actor de complementación del escenario político dando lugar a interpretaciones contradictorias de su propio accionar que la sociedad civil asocia al colaboracionismo, y en el mejor de los casos, desconexión con la sociedad civil.

Se hace necesario, por lo tanto, avanzar hacia una acción de conjunto, que abandone la visión dual y que mire la situación general como un escenario único donde toda estrategia política opositora tendría que definirse de cara a ese escenario integrado, y no ante uno u otro actor separadamente. Esto determina, en primer lugar, argumentar el rechazo y la denuncia del escenario actual de complementariedad de los dos actores y, segundo, diseñar una estrategia capaz de definir con claridad un nuevo escenario que permita otra comprensión del origen de la crisis de la Nación.

Uno de los elementos fundamentales a considerar es la construcción de una base organizacional cuyo elemento central repose en una Fuerza Social Colectiva obligada a proponer al país una salida urgente con ideas claras y programas derivados del más puro ejercicio democrático y de lucha contra una tiranía que cada día se torna más salvaje en la preservación del poder con sus lamentables efectos de entrega de soberanía, corrupción generalizada. Por tanto, se requiere un liderazgo que estimule un movimiento renovado de movimientos o frentes de toda procedencia que logre la unidad superior
sin limitaciones o discriminaciones, que permita aglutinar capacidades y acciones programáticas para restaurar el estado de derecho sin intereses personales, grupales o partidistas dentro del valor insustituible de la democracia y de la dignidad, administrando pautas que conduzcan a un gobierno de cambio, de direccion plural, dentro de los mecanismos de una transición para reconstruir la democracia venezolana.

Los esquemas planteados conducen a la propuesta de un cambio de modelo para la gobernanza del país, por tanto, la salida del régimen inevitablemente nos conduce a una transición política. Estas reflexiones ya tienen años en consideración, pero en los últimos tiempos se hace perentoria ante la dimensión de la tragedia profundizada por el impacto socio económico cuya crisis terminal inevitablemente se producirá, ya sea por inanición o simplemente por el agotamiento total de dicho modelo.

Mucha documentación ha soportado el modelo de transición y uno de sus autores fundamentales fue el Dr. Enrique Tejera Paris, quien desde el año 2003 a través de conferencias, consultas y reflexiones importantes logro definir las conceptos fundamentales de la transición. Un buen ejemplo de ello fue el documento ¿Qué es la transición? Que sistematiza un sinnúmero de opiniones formuladas por diversas personalidades y organizaciones civiles que a través de foros, conferencias y reuniones lograron orientar las principales estrategias de la Transición. En esta oportunidad, tomando como referencia estos elementos conceptuales enriquecidos con nuevos actores, se presentan en apretada síntesis los elementos básicos que sirvan de referencia para la estructuración de una estrategia fundamental para llevar a cabo dicha transición.

CONTRA EL MIEDO

Como en el país han sido destruidas sus instituciones, han desaparecido en consecuencia los elementos fundamentales de una democracia, transformándose paulatinamente en dictadura, violando la constitución y las leyes, apoyándose en un sector ofensivo representado por las bandas armadas y sectores corrompidos de la fuerza armada. Por ello, es imprescindible una ruptura y cambio de gobierno, lo que por la vía electoral se ve cuesta arriba, visto el apoderamiento fraudulento que han hecho del sistema electoral. Ciertamente, como se ha afirmado reiteradamente, en Venezuela no se respeta el espíritu de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, especialmente en materia electoral, porque no son “Elecciones Auténticas”. A propósito de lo cual, ya hemos denunciado consistentemente fallas graves del sistema electoral, que han derivado en la conformación de un sistema electoral fraudulento en lo que se refiere a: un registro electoral artificialmente creado; la violación sistemática de la Constitución; el desconocimiento al principio de la representación proporcional y el uso abusivo de los recursos públicos.

A esta altura, el país clama por un cambio en la conducción política a objeto de recomponer la administración pública y la sociedad misma, esta última, afectada por la intolerancia, el aprovechamiento y la desintegración social y económica desarrollada por el régimen, conduciendo el país a un enorme fracaso, todo lo cual tiene alta incidencia en los ciudadanos, los cuales vivimos dentro de una sociedad hostil que conduce a la generalidad de la población a la pobreza y al desarraigo.

En buena medida, dentro de un proceso de transición conducente a la reconstrucción del país en todos sus órdenes y dentro de un espíritu democrático, la llave maestra está representada por la elección de sus ciudadanos a los poderes públicos. El Consejo Nacional Electoral ha conducido la gestión electoral a favor del gobierno, por tanto, es necesario con prioridad y en plazos perentorios ir a una reforma estructural del sistema electoral dentro de parámetros democráticos y constitucionales adecuados, para lo cual es necesario definir la orientación adecuada para lograr el objetivo de disponer de un órgano de poder electoral confiable y eficiente. La modificación legal pertinente está destinada a desarrollar los aspectos necesarios para impedir los delitos electorales y crear un nuevo registro electoral, lo cual conlleva a una revisión integral del sistema de identificación nacional contaminado por el otorgamiento de nacionalidad y documentación a quienes no son venezolanos ni han cumplido los requisitos del caso. Por tanto, habrá que demostrar la venezolanidad autentica mediante procedimiento ad hoc para crear un sistema real de la estructura ciudadana nacional y, consecuencialmente, cambiar el sistema electoral previamente a cualquier otra cuestión.

Todo conduce a un cambio de gobierno, a la transición y a realizar elecciones adelantadas, por cierto, no previstas en la Constitución. En consecuencia, solo resta la intervención justa de un pueblo maltratado y arruinado que tiene todo el derecho de usar los elementos necesarios apoyados en la Constitución y presión formidable de la calle para provocar un cambio de gobierno.

TRANSICION BREVE Y CONCILIADORA

La transición debe, por esencia, ser breve, lo cual implica la entrega del poder pacíficamente, conciliatoriamente, mediante una amplia participación plural y la instrumentación de un proyecto de país con bases democráticas para luego administrar adecuadamente el tiempo requerido para resolver la grave crisis económica, social, de supervivencia y de los graves problemas en que el “modelo” indujo para destruir al país, lo cual deriva en su necesaria reconstrucción. También implica la preparación electoral para elegir a un nuevo gobierno Ese gobierno de transición tendrá en su mano el cambio económico orientado hacia el despegue social, imaginativo y rápido, combinando de manera adecuada los recursos y el uso de las fuerzas vivas de la nación, bien sean públicas o privadas, con mano dura para resolver los ingentes problemas provocados y recuperar la salud social del venezolano

Aunque la transición debe ser, por definición, breve, su duración debe ser, al mismo tiempo, suficiente para solucionar los problemas perentorios en base al talento venezolano, quien pondrá freno a la debacle económica y financiera que ha originado los males inducidos por el sistema de gobierno, pero no puede esa transición conciliadora, permitir que los capos de la corrupción tengan impunidad y, en consecuencia, recibir el tratamiento adecuado a sus desmanes. Por otra parte, es necesario mantener a las instituciones y su orden legislativo con lo que no contradiga la transitoriedad y sus decretos emergentes, apoyando su misión y orientaciones constitucionales a través de una jefatura de estado colectiva y participativa,

Mucho se ha escrito sobre las formas y procedimientos para una transición, probablemente los ingredientes de la gobernanza pueden estar en la Constitución, por ejemplo, el artículo 239 permite separar las funciones de jefatura de Estado de la jefatura del Gobierno y adoptar el mecanismo federal y descentralizado evitando en lo posible la verticalidad funcional favoreciendo la desconcentración del poder. Así mismo debe lograr el respeto a la separación de los poderes, darle sentido instrumental al Consejo Federal de Gobierno y a la integración realista de Gobernadores y Alcaldes, cuya transición los alcance, pero mediante acciones de planeación efectiva logrando el consenso adecuado para acelerar las reformas y preparar a futuro la instauración de un gobierno democrático que favorezca el cambio y la esperanza del venezolano con todas las implicaciones de sus derechos ciudadanos

Genaro Mosquera Castellanos

@genamos19.

http://reportecatolicolaico.com/2017/03/la-transicion-en-venezuela/

– Genaro Mosquera – 3-2017 – Reporte Católico Laico

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