Ernesto García Macgregor

Verdades dolorosas

Una de las grandes virtudes de la Venezuela democrática era que estaba constituida por un pueblo heterogéneos que no poseía rencores de raza ni diferencias de credos y que mostraba una tolerancia política envidiable. Hasta que llegó Chávez a imponer su odio de clases: “los ricos roban a los pobres”, su xenofobia “lárguense extranjeros explotadores, gringos de m…”, su siembra de resentimiento entre hermanos “o estás conmigo o eres mi enemigo”, y su racismo “los judíos mataron a Cristo y desde entonces se han ido engulleciendo (sic) de riquezas y causando pobreza e injusticias alrededor del mundo”.
Odiando era implacable. Sus ofensas, vulgaridades, revanchismo, humillación, burlas e insultos a quienes lo adversaban; su tirria contra quienes tuvieran éxito, su infinita capacidad para mentir y engañar, su cinismo para justificar la ineficacia, la corrupción y el derroche de su gobierno, su hostilidad contra el mundo civilizado, su alineamiento con terroristas, narcotraficantes y personajes que tienen como fuente vital el resentimiento, crearon el nuevo hombre socialista a imagen y semejanza.
Manipuló con fines proselitistas y de manera peligrosa las decepciones, frustraciones y emociones de la población fomentando el odio guardado que nunca es buen consejero. ¡Siembra vientos y cosecharás tempestades! Se fue el encantador de serpientes y le sucedió Maduro sin los dotes de hechizos ni los dólares del intergaláctico hasta que el hambre, el costo de las medicinas y la desesperación se convirtieron en la prioridad del venezolano.
Se volcó una gandola con reses vivas y éstas fueron sacrificadas y descuartizadas en pleno camión por el populacho mientras que el chofer permanecía atrapado y mal herido sin recibir ningún tipo de ayuda. El saqueo ya no es exclusividad de la población paupérrima. Las redes electrónicas muestran como la clase media arrasa con un supermercado, con una farmacia con un pobre vendedor de plátanos, con un buhonero que vende hortalizas.
Cuando el hambre acosa, la población se vuelve inestable y volátil. Los procesos de transición se pueden desatar en instantes, son súbitos y sumamente peligrosos.  El chavismo convirtió al ciudadano cívico en un delincuente.  No tienen perdón de Dios.  Que oiga quien tiene oídos…

– Ernesto García Mac Gregor – 15-1-2018

http://critica24.com/index.php/2018/01/15/columna-verdades-dolorosas-opinion-hacer-del-ciudadano-un-delincuente-por-ernesto-garciamacgregor/

Ernesto Garcia garciamacgregor@gmail.comonomistasdevenezuela] <economistasdevenezuela@yahoogroups.com> 2018-01-15 7:35 GMT-04:00 Secundino Camacaro secundinocamacaro@yahoo.es [economistasdevenezuela] <economistasdevenezuela@yahoogroups.com>:

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