Hemos dicho, con sobrada razón, que el Siglo XX llegó a Venezuela con 35 años de retardo, ya que fue solo a partir de 1936 cuando se hicieron presentes en nuestro escenario las ideas políticas del Siglo XX, que desde hacía tres décadas y media se paseaban por el mundo, por Europa y el resto de América.  Venezuela estuvo sometida a dictaduras los primeros 35 años del siglo, y también la casi totalidad del Siglo XIX.  Cipriano Castro gobernó los primeros ocho años del Siglo XX venezolano, y luego su compadre lo depondrá, ocupando así Juan Vicente Gómez la silla de Miraflores por 27 años, hasta su muerte en diciembre de 1935.

En el Siglo XXI hemos corrido la misma suerte.  Desde 1999 hasta ahora, ya suman 20 años consecutivos de esta fatal vivencia.  Venezuela ha estado sometida a un proceso de deterioro y retroceso continuos, nos están llevando en lo político a dictaduras aún más aberrantes que las de Juan Vicente Gómez y sus antecesores, y en lo social y económico nos retrotraen a la era de piedra, sin servicios de agua y luz, sin atención médica y alimentaria, y con un salvajismo que niega los derechos humanos y atrofia la iniciativa ciudadana.  No obstante, el cambio toca las puertas, llega la hora de permitir la entrada del Siglo XXI a Venezuela, de hacer justicia y castigar el delito.  Es tiempo de relanzarnos por el camino del progreso y el bienestar colectivo.

La historia republicana de Venezuela, iniciada con nuestra Declaración de Independencia en 1811, es la historia del “gendarme necesario”.  Basta señalar que desde 1830 -al morir la Gran Colombia y nacer la IV República en el Congreso de Valencia- hasta el 23 de enero de 1958, cuando cae la dictadura perezjimenista, sumando de aquí y de allá totalizan algo menos de 11 los años de gobiernos civilistas en Venezuela, ante 117 años de gobiernos militares, dictatoriales, unos peores que otros, ninguno más nefasto que el actual régimen que suma al totalitarismo, el sello marxista leninista, el comunismo destructor y aniquilador de la economía y el bienestar social.  Estos vándalos lo han destruido todo.

Luego del gobierno de transición de 1958, se abrirá un período de 40 años de democracia en Venezuela, que sumados a los 11 antes referidos, totalizan 51 en nuestra historia republicana de 208 años, lo que significa que algo más tres de cada cuatro de nuestros días de historia republicana son de dictadura.

Los 40 años del 59 al 99 nos aportaron desarrollo social, económico y político, sin comparación con lo anterior, mucho menos aún con lo posterior, con lo que hoy tenemos.  La primera mitad de esas cuatro décadas fueron mucho más productivas, luego se generaron estancamientos y dificultades propios del desarrollo, que los enemigos de la democracia aprovecharon para apuñalearle el corazón, para forzar el triunfo del militarismo, para la vuelta atrás, utilizando un discurso de futuro, ofreciendo mañana para construir pasado y destruir lo hasta entonces alcanzado.

Estamos en la fase final de esta tragedia.  Los pasos están claros: fin de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.  Cómo actuar, ya lo sabemos: unidad en la acción de los sectores de la alternativa democrática y respaldo al liderazgo de Juan Guaidó, crecimiento de la organización popular y de la ayuda internacional, y por encima de todo, cuidar la esperanza, ya que la desesperanza es el arma más útil del continuismo para impedirnos avanzar.

Que Dios bendiga sin límites al pueblo de Venezuela en esta hora, cuando el régimen patalea y defiende el privilegio del poder en beneficio de los invasores, de Cuba e Irán, del narcotráfico, la guerrilla colombiana y el terrorismo internacional.  El Siglo XXI está por llegar a Venezuela.

-Paciano Padron – 2-4-2019                       Twitter: @pacianopadron
Teléfono: (0212) 482-4569
E-Mail: pacianopadron@gmail.com

Fuente: https://mail.yahoo.com/d/folders/1/messages/492597

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