El gobierno más perfecto...

En los últimos sesenta años, movimientos civiles han derrocado numerosos gobiernos totalitarios de distintos cortes políticos y en muchos lugares del mundo.  Algunos analistas de estos procesos los ven como el fenómeno de los incendios forestales y otros fenómenos naturales: se necesitan ciertas condiciones, pero no podemos predecir cuándo van a ocurrir ni cuál será su intensidad y resultado.

Es imposible saber cuándo la resistencia civil y las numerosas protestas particulares contra autoridades nacionales, regionales y locales y hasta privadas se hacen virales y se convierten en una única Protesta General definitiva contra un gobierno despótico.  Así como el tiempo de Dios es perfecto, así también el tiempo de un Pueblo es el que mas le conviene para librarse de las cadenas que le evitan desarrollarse y ocupar el lugar que le corresponde en el concierto universal de naciones.  Nadie lo puede decretar, sucede cuando sucede y solo nos corresponde estar preparados.

Para que ocurra un incendio forestal es necesario que el terreno esté reseco después de un período de escasa lluvia, se necesita alguna chispa que inicie el incendio y se necesita algo de brisa para que se extienda.  El incendio lo podrán controlar los bomberos especializados con la ayuda de “voluntarios” que recluten las autoridades, o se extinguirá al consumir todo lo combustible.

Los más difíciles de controlar son los incendios de vegetación de nuestras sabanas, que se inician en cientos o miles de puntos, los que llamamos “miles de candelitas”.

Asimismo, para que haya una insurrección de ciudadanos se necesita que haya una situación de malestar económico y social -falta de alimentos, servicios públicos, seguridad- algún incidente crítico que se difunda rápidamente y algunas organizaciones -prensa, partidos, ONGs- que difundan la insurrección.  Si se organiza y se conduce bien, con organización, no violencia, contundencia y persistencia, solo se restaurará el orden con la intervención de fuerzas armadas, nacionales o internacionales.  Lo más efectivo sería las megaprotestas en cuatro o cinco grandes ciudades y tres cientos y mas protestas locales en igual número de municipios.

Podemos aprender mucho y prepararnos con la gran experiencia que tienen los países ahora con gobiernos democráticos en estos últimos 60 años y que están dispuestos a compartirlas.  Hay abundante literatura al respecto e instituciones que imparten estos conocimientos, técnicas y destrezas.  Los organismos de represión de los países con gobiernos totalitarios hacen buen uso de esta información.  La disidencia venezolana, por el contrario, hacen poco uso de ellos.

Son las fuerzas armadas pueden definir la insurrección o restaurar el orden público, pero no hay manera de que obliguen a la población a volver a sus puestos de trabajo, si nos mantenemos firmes en nuestros propósitos de lograr el cambio de régimen.  Podrán asumir el poder y tratar de gobernar, o entregar el poder a quienes sí puedan gobernar y estén preparados para hacerlo.

En los últimos 60 años en Venezuela hemos vivido dos experiencias de insurrección civil e intervención militar: la del 23-1-1958 y la del 11-4-2012.  La primera condujo a 40 años de gobiernos constitucionales, plurales y un cierto grado de estabilidad política y social y una relativa prosperidad para algunos sectores de la población.  La segunda no duró más de 48 horas y resultó en un gobierno más tiránico, corrupto y destructor de todo valor nacional, físico o moral.

Para la próxima Insurrección Civil debemos prepararnos para que cuando ese día llegue (el Día D de Venezuela) estemos listos para:

  1. Asumir el control de un gobierno provisional de facto, con o sin participación militar, con la aprobación de la Asamblea Nacional.
  2. Neutralizar el poder del cartel delincuencial que actualmente controla los poderes ejecutivo y judicial: el cogollo del PSUV, el cuerpo cubano de ocupación, el alto mando militar y las múltiples organizaciones policiales de represión en conchupancia con las demás bandas del crimen organizado, así como los oportunistas nacionales y extranjeros que comparten el espolio de la nación.
  3. Recuperar con la Asamblea Nacional la absoluta vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela , designando los miembros faltantes del Poder Judicial y los órganos del llamado Poder Moral, restableciendo el Estado de Derecho sin interrupción del hilo constitucional.
  4. Proponer a la ciudadanía la designación de una Asamblea de Transición para que analice y someta al Poder Ciudadano los cambios que se deban ir haciendo a la Constitución.
  5. Organizar un poder ejecutivo transitorio que nos garantice la estabilidad política y social, evitando que caigamos en soluciones autoritarias y aventuras utópicas que nos devuelvan a situaciones como la que ya erradicamos.
  6. Poner en funcionamiento todos los operativos de que dispongamos para paliar las crisis que afecta al pueblo venezolano en cuanto a la alimentación, a la salud, la seguridad y la educación, en concordancia con los muchos apoyos que nos ofrecen naciones amigas y organismos internacionales.
  7. Poner cotos a la corrupción, a la dilapidación, a la impunidad, al crimen organizado y al narcotráfico internacional.
  8. Establecer los organismos y el clima político y social necesarios para que más pronto que tarde la sociedad civil pueda formular y organizar la República que la gran mayoría de los ciudadanos venezolanos queremos para estas y las futuras generaciones.

Corresponde a la Sociedad Civil organizada planificar, organizar y dirigir los procesos de Renovación Nacional para lograr que se lleve a cabo de una manera no violenta, en el menor tiempo y con el menor costo en dolor y sufrimientos por parte de la población, lo que sea necesario para asegurar que resulte en una República libre, democrática, solidaria, descentralizada, próspera y en concordia entre los ciudadanos y con las demás naciones del mundo.

No se trata de formar un movimiento único bajo la dirección de un Líder Máximo, un Nuevo Libertador o Caudillo.  De esos ya hemos tenido bastantes, por lo que, después de más de 200 años de independencia, seguimos en el círculo vicioso de “quítate tú para ponerme yo”, pobreza e inestabilidad política y social.

Se trata de una Gran Alianza de todos los ciudadanos política y socialmente activos -de la Sociedad Civil organizada- para actuar de manera concertada con el fin de crear una Venezuela Nueva para todos los venezolanos.  Para derrocar el actual régimen usurpador del poder ejecutivo y formar un gobierno de transición, mientras entre todos creamos la Nueva Venezuela que una inmensa mayoría queremos.  Todo mediante procesos estrictamente constitucionales y respetuosos de los derechos humanos universales.

Debemos desde ya empezar a conocernos.  Debemos utilizar los mejores y más eficaces medios modernos de comunicación para actuar de manera coordinada para lograr un objetivo.  Para, como dicen los bomberos, no pisarnos las mangueras.  Grupos de análisis, discusión y difusión de opiniones sobre temas de interés político y social -redes sociales; foros, congresos, motines, marchas, tomas, manifestaciones…

Debemos reiterar continuamente que somos una gran mayoría que no descansaremos hasta lograr este objetivo común.  De manera personal y con las organizaciones civiles a las que pertenecemos: asociación de vecinos, condominios, exalumnos, clubes, peñas y equipos deportivos; gremios y organizaciones laborables; iglesias y cultos; partidos políticos; universidades y academias; cámaras de comercio y de industria; ONGs y demás asociaciones civiles.

Debemos manifestarnos, comprometernos con la creación de una Nueva Venezuela libre, democrática, solidaria, próspera y en concordia social y con las demás naciones del mundo, grabando nuestra posición en algún blog o red social.  Para que no tengamos vuelta atrás, aunque nos ofrezcan enchufarnos en el saqueo del erario nacional o comprometernos con alguna salida fácil que no nos conduzca a nuestra Patria Ideal, una auténtica República.

Pidamos a la Asamblea Nacional que apruebe desde ya una Ley que le garantice a todo el que, por haberse comprometido con la insurrección civil no violenta, sea despedido de la administración pública, inclusive los militares.  Así se garantizarle a los que se comprometan a que recuperará su posición y los sueldos no cobrados, una vez que Venezuela tenga un ejecutivo legítimo.

Debemos usar el lenguaje de quienes estamos en contra de este patético régimen.  Hablemos un solo lenguaje, una sola semiótica que nos explique y nos comprometa:

  1. Nicolás Maduro no es presidente de Venezuela, por decisión de la (única) Asamblea Nacional, prófugo de la justicia por sentencia del (único) Tribunal Supremo de Justicia, por ahora en el exilio. Nunca fue -ni será- presidente, no cumplió ni cumple con los requisitos constitucionales.
    Tampoco es un Dictador.  La Dictadura fue establecida en la Atenas antigua para casos de emergencia.  El Padre de nuestra Patria fue cuatro veces Dictador: nombrado por los representantes de los ciudadanos, cada vez cumplió y devolvió el poder que le fuera entregado.

    Maduro es un tirano, un déspota, un sátrapa, un autócrata, nunca un Dictador y menos Presidente.  Actúa más bien como un Gobernador colonial que responde al actual sátrapa de Cuba.
  1. El Tribunal Supremo de Justicia funciona en el exterior porque Maduro y sus compinches comenzaron a secuestrar a los Magistrados debidamente designados por la Asamblea Nacional, de acuerdo a la Constitución. Lo que funge aquí de TSJ es un pranato de delincuentes designados entre gallos y medianoche por la anterior Asamblea Nacional de manera irregular y fraudulenta, que responde al estilo del actual cartel delincuencial.
  2. Luisa Ortega Díaz no es la exfiscal, es la Fiscal General de la República, mientras no renuncie o sea destituida por la Asamblea Nacional. Tarek William Saab es un usurpador, un enchufado de alto voltaje y tan corrupto como los demás.
  3. Los oficiales miembros del alto mando militar han manifestado públicamente su lealtad absoluta a Nicolás Maduro Moros, en violación flagrante de lo establecido en la CRBV y la Leyes Militares, por lo que están autoexcluidos de nuestras Fuerzas Armadas. Su detención y enjuiciamiento no es un acto de insubordinación sino de justicia.
  4. Desde la Independencia no ha habido -todavía- otra revolución en Venezuela. Ha habido múltiple golpes, insurrecciones, guerras y guerrillas, usurpación, pero ninguna revolución.  Necesitamos cambios, pero no por golpes ni matanzas, sino por evolución pacífica y constitucional.
  5. El actual régimen es un cartel delincuencial. No es socialismo, ni democracia, ni populismo, ni mucho menos bolivariano.  Individual y colectivamente han violado todos y cada uno de los derechos humanos.  Uno por uno serán convictos de crímenes de lesa humanidad por parte de los organismos internacionales.
  6. “El Imperio” puede ser los Estados Unidos de América, China y hasta el Reino Unido y cualquiera de los cientos de imperios que existieron en la historia del mundo. Hasta la República de Cuba es el Imperio favorito del actual régimen.  Si quieres hablar de un imperio, identifícalo, porque no hay uno solo.  Hoy en día no existen naciones totalmente independientes; hasta las naciones imperiales son interdependientes con otras naciones.
  7. Hugo Chávez Frías fue presidente de Venezuela desde el 1999 al 2012, nada más. La historia lo catalogará como el último presidente de una etapa democrática de 50 años, ya en deterioro.  El chavismo no existe como ideología sino como una más de las etapas oscuras que ha sufrido la nación. 
  8. La guerra económica existe en todas partes del mundo en donde existe un mercado libre de bienes y servicios y se llama competencia. Es la única manera de evitar que los precios suban al capricho del proveedor.
  9. La inflación y la escasez no se debe ni al Niño ni a la Niña, ni a la guerra económica ni al acaparamiento y la especulación, se debe a que el gobierno imprima o produzca electrónicamente dinero sin respaldo alguno. La inflación es el impuesto ms regresivo socialmente, porque afecta solo al asalariado o al pensionado, no al comerciante y al industrial, ni al que tiene sus inversiones en el exterior, y mucho menos al corrupto.

Debemos postergar nuestras ideologías, nuestras estrategias políticas, nuestras ambiciones partidistas, grupales y personales hasta que hayamos erradicado el actual régimen y establecido un gobierno cívico de transición, respetuoso de la constitución, de las leyes y de la moral y tradiciones venezolanas, de los derechos humanos universales y de nuestros compromisos internacionales, plural y absoluto respeto a la divergencia.

El enemigo de mi enemigo es mi amigoNo es un principio cívico ni moral sino una táctica que suele ser necesaria para lograr objetivos muy difíciles yq ue se atribuye a Nicolás Maquiavelo.  Para derrotar al Eje de Alemania, Italia y Japón, los Estados Unidos, la Mancomunidad Británica y Francia se aliaron con la Unión Soviética de Stalin.

Todas las asociaciones, partidos políticos, cámaras industriales y de comercio, universidades y academias, colegios profesionales, sindicatos y federaciones laborales, clubes, peñas, organizaciones culturales, deportivas y demás grupos debemos -sin necesidad de unirnos- trabajar de manera coordinada para lograr erradicar de una vez y por siempre el actual régimen delincuencial que está acabando con la nación y la sociedad civil venezolano.

La actual Constitución nos obliga a todos los ciudadanos a colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.

Artículo 333 – Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella.  En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia

Artículo 350 – El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos

Pero ningún Ciudadano tiene derecho a dictar a otro como colaborar en el restablecimiento de la efectiva vigencia de la Constitución y desconocer al régimen que nos oprime y nos ha privado de nuestra paz y nuestras libertades.

Por lo antes expuesto, nadie puede criticar el actuar a su manera de otro ciudadano que quiere lograr estos mismos objetivos… a su manera.

Si quieres criticar, critica al régimen delincuencial que ha usurpad0 nuestro Poder Ejecutivo y Poder Judicial. 

No vemos problema de nacionalismo el buscar ayuda en el exterior para resolver los problemas que agobian a los venezolanos de buena voluntad: En primer lugar para paliar la crisis alimentaria, de salud, de seguridad personal, de servicios públicos, transportes y comunicaciones.  Y luego para restituir el gobierno y el tejido social necesarios para que haya la libertad, la democracia y la solidaridad y la solidaridad que todos los venezolanos queremos y nos merecemos.

Para poder realizar la Guerra de Independencia, el Libertador y Andrés Bello fueron enviados a Londres a buscar el apoyo del Imperio Británico.  Lo lograron, con fondos, armas y hasta oficiales y tropas que vertieron su sangre junta a la de nuestros libertadores.

Cuando las potencias europeas bloquearon nuestros puertos, el Dictador Cipriano Castro acudió al naciente imperio estadounidense para sacar de Venezuela a “la planta insolente del extranjero”.

Debemos aceptar con gratitud y confianza la ayuda que nos ofrecen casi todos los países libres y democráticos del mundo.

Para lograr el gobierno que a mayor parte de los ciudadanos queremos, debemos seguir las ideas del Libertador al respecto, que se encuentran en sus escritos, particularmente en su Discurso al Congreso de Venezuela reunido en Angostura.

 “El Sistema de Gobierno más perfecto, es aquel que produce la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”.

“Dignaos conceder a Venezuela un gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa.  Un gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz.  Un gobierno que haga triunfar, bajo el imperio de leyes inexorables: la igualdad y la libertad”

Recomendamos elaborar una Utopía que sea de la mas amplia aceptación para los ciudadanos de una República libre, democrática y solidaria con todos los demás venezolanos.  Después de las necesidades físicas, el ser humano necesita tener sus Esperanzas.  Hace más de una generación que los venezolanos de menos recursos no tienen mayor esperanza que la de sobrevivir.  Pero que no sea para hacer demagogia o populismo, sino para que todos tengamos unas metas a las cuales nos podemos acercar, aunque no hasta alcanzarlas en un ciento por ciento.

No debemos presentar “Programas de Gobiernos” o “Planes de Desarrollo Económico” y mucho menos un “Plan de la Patria” porque eso corresponde a la Sociedad Civil toda, y no una porción, clase o sector de los ciudadanos, sino a un consenso nacional.

Por ahora, solo debemos presentar lo que queremos que sea el nuevo estilo de gobierno, cuáles son los valores cívicos y morales que la sociedad civil deberá honrar y cuales serán las prioridades del gobierno.

Debemos explicar cómo se van a controlar los poderes que conviven en la nación y se disputan sus obligaciones y sus privilegios.  No solo los Poderes Públicos, sino todos los demás poderes, reales o no.

Debemos describir como va a ser la Sociedad en la cual vamos todos a convivir en libertad, con igualdad y solidaridad, en la que se premia al que aporta al bien común y se castiga al que lo grava.  Una sociedad que se rija por la Voluntad de la gran mayoría, pero que respete los derechos de las minorías y aún de los derechos individuales de los seres humanos y los derechos de las generaciones por venir.

Logremos, por fin, el sueño de nuestro Libertador y Padre de la Patria: Una República en la que de verdad gobierne la Sociedad Civil, de ciudadanos libres, amante de la paz y de la unión de la patria grande para tener nuestro propio Imperio, generoso, que nos garantice nuestra independencia y prosperidad.

El 22 de junio de 2026 se cumplen 200 años del Congreso Anfictiónico convocado por Simón Bolívar para lograr la Patria Grande, la alianza de todas las naciones de Iberoamérica.  Para honrar al Libertador adoptemos nuevamente los venezolanos la iniciativa para lograr -por fin- para esa fecha, su Patria Grande, ocupando en el planeta el lugar que nos corresponde como la nueva luz del mundo.

Armando Azpúrua, 23/8/2018, Profesor Jubilado de la Universidad de Venezuela
aazpurua@yahoo.com

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