NI DE VAINA

Si en algo son expertos los Pesuvos, es en ganar elecciones, aún sin tener la mayoría.

La idea de imponer un régimen totalitario por medios “democráticos” (cumpliendo al pie de la letra la constitución y las leyes), surgió a raíz del derrumbe de la cortina de hierro en Europa oriental. Muchos países recibieron su libertad de la esfera soviética, heredando un gobierno autoritario y pretendiendo ingresar en la Unión Europea, en donde les exigen, por lo menos, una fachada de democracia: elecciones y partidos políticos.

Los cubanos trajeron estas ideas a Latinoamérica y lo divulgaron a través del Foro de Sao Paolo. ¡No más lucha armada, no más guerrilla, no más insurgencias militares, nos disfrazamos de demócratas y ya!

Cansados como estaban los Pueblos con la situación de los partidos, dirigidos por ancianos y sin ninguna creatividad para resolver los siempre crecientes problemas de pobreza, desigualdad y exclusión, y el tedio, en muchos países se abrió la posibilidad de darle entrada a esta nueva ola de vagabundería. Corrupción, populismo y hasta anomia en Venezuela florecieron como monte en el llano a comienzos del invierno tropical.

En 1998 el fracasado golpista Chávez ganó la Presidencia en elecciones libres, universales y directas. En 1999 convocó una constituyente que ofrece la “garantía” de todas lo que un pequeño burgués pudiera desear en la vida para él y su familia. Con menos del 60% de los votos sus seguidores obtuvieron 125 de los 131 asambleístas, más del 95%. La marramucia entonces la llamaron “el Quino”. No era ilegal, pero sí una burda manipulación del elector, quienes fueron ordenados como robots a votar por una lista de candidatos que ni siquiera sabían de quien se trataba.

Más adelante, en las Regionales de 2010, la oposición sacó más votos que el oficialismo. No obstante, ellos tenían la mayoría de la Asamblea. Lo lograron mediante un procedimiento de redefinición de los circuitos electorales que, en los Estados Unidos, donde el Klu Klan lo inventó para devaluar el voto de los negros, se llama Gerrymandering.

En 2007 Chávez sometió a la consideración de los ciudadanos una reforma a la Constitución incluyendo su reelección indefinida que le fue negada. A los pocos meses sometió otra con una reelección de 6 años y con una serie de “caramelitos” que la hacía mucho más atractivas para los incautos. Los otros cambios que no fueron aprobados los llevaron a cabo en los meses siguientes con una serie de Leyes claramente inconstitucionales.

En 1995 se descuidaron -ya no estaban escuchando al Pueblo- y la oposición gano la mayoría de las 2/3 partes del congreso. A los pocos meses un Juez al servicio del Ejecutivo les revocó la proclamación a varios Diputados del Estado Amazona por una acusación de fraude que 18 meses después no han juzgado, para reducirle la mayoría a la oposición en la Asamblea Nacional.

Pero para el revocatorio activado por la oposición en el 2016 trataron de impedirlo alegando la territorialidad: que el porcentaje requerido para ser aceptado no sería para todo el territorio nacional, sino que debía sentir para todos y cada uno de los estados. Cuando se dieron cuenta de que aun así recogerían las firmas necesarias, aplicaron un marramucia aún más burda, por parte de unos tribunales penales de parroquia sin ninguna competencia en asuntos electorales.

Para esta convocatoria de asamblea constituyente originaria inventaron que fueran electos 500 constituyentes, 250 que serían electos por municipios y sectores (que el mismo Ejecutivo, el CNE y el TSJ definirían y aprobarían). Eso les daría los 250 sectorizados, más el pequeño porcentaje que podrían lograr, no más de un 10% del legítimo electorado.

Sería como jugar una partida de fútbol en el que el rival no solo designa el árbitro y los jueces de línea, sino que te exige poder nombrar a los jugadores que tú vas a poner en juego y poder cambiar las reglas durante el partido.

Con un 55% de los constituyentes de una asamblea originaria, en la primera sesión podrían elegir a NMM como Presidente Vitalicio y Hereditario, para que con su hijastro y narcosobrinos constituyan la primera dinastía del glorioso Imperio Chaviano de Venezuela. Eso sería totalmente constitucional y legal y el que a ello se opone sería designado Terrorista, Golpista y Traidor a la Patria.
Si por Diosdado Cabello fuera, sería condenado a morir en la hoguera.

Esto no puede permitirse, ¡ni de vaina! Ahí los no violentos, constitucionalistas y electoralistas nos retiraríamos y le dejaríamos abierto el camino a los violentos, a los terroristas, a los mártires, hombres bomba, para que los Pesuvos se arrepientan de haber llamado terroristas a unos muchachos tira piedras y devuelve bombas lacrimógenas. ¡Ni de vaina! No podemos dejar a esa escoria en nuestra Patria. La lucha organizada, no violenta, contundente y persistente va a seguir el tiempo que se requiera. La Paz sin Justicia es sumisión, esclavitud. Sin Justicia no habrá Paz. Eso se lo podemos garantizar más de 7 millones de venezolanos en resistencia no violenta.

Armando Azpúrua – 8-5-2017

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