NMM criminal

Del linchamiento presidencial a la barbarie en las calles

La gran mayoría condenamos la violencia venga de donde venga y en cualquiera de sus expresiones.  No puede haber doble moral cuando se habla del tema, condenando unos actos y justificando otro.        Jiménez Guaricuco / Aporrea

Los linchamientos suscitados en los últimos días en varias ciudades revelan la degradación que estamos sufriendo como sociedad y deja al desnudo la incapacidad del gobierno para protegernos, para brindarnos seguridad integral, dejándonos en un estado de indefensión y llenos de miedo.

Pero ¿cómo pedir que este gobierno haga algo contra esta violencia desatada si es el primero en mantener una política de secreteo noticioso y negación de la realidad?  ¿Cómo pedir a este gobierno que llame a la reflexión contra la violencia si es el primero en usar un verbo encendido lleno de descalificaciones que luego acompaña de forma cínica con la palabra dialogo?

Y ahí está el detalle como diría el genio del humor Cantinflas, el gobierno termina haciendo lo que tanto crítica y fomenta lo que debe erradicar… y así nacen los linchamientos de la quinta república que marcan la pauta:

En cadena nacional de radio y televisión el presidente Maduro linchó, condeno y pisoteo a Leopoldo López llamándolo asesino, monstruo de ramo verde entre otras cosas cuando aún no había sido sentenciado violando así sus derechos y los de toda su familia.  No hubo consideración por el impacto psicológico que eso causaría sobre los hijos de ese señor, que por cierto también son ciudadanos venezolanos y merecen una protección superior de sus derechos como lo dice la LOPNA.  Solo se dejó llevar por la ira, por la rabia que le causaba el individuo y de forma enceguecida arremetió con violencia verbal en su contra, sin importarle el debido proceso, sin considerar la majestad del cargo que desempeña, sin importarle el respeto a las instituciones del país que están ahí para corregir, censurar y castigar lo que dicho ciudadano había hecho; sencillamente les paso por encima y con cada insulto, con cada palabra llena de ira condenatoria sacio de alguna manera su arrechera contenida y luego, jadeante, exaltado por la adrenalina lo llamo un acto de dignidad…

Este tipo de linchamiento presidencial Maduro lo ha hecho en tantas ocasiones en contra de Capriles, en contra Lorenzo Mendoza y bajo la pasiva mirada cómplice del llamado Poder Moral que ya desgraciadamente nos parece normal.  Sin embargo, estamos conscientes que está colocando las bases para que otros imiten el mismo desprecio por las instituciones y busquen tomar la violencia, sea verbal o física como el camino para conseguir soluciones.

Y es entonces cuando vemos que el canal de todos los venezolanos debería de gozar de una programación que desactive la violencia con argumentos e ideas basadas en valores éticos, pero lamentablemente nos encontramos con nichos de linchamiento comunicacional como La Hojilla donde por cierto por años Linchó mediáticamente a Germán Escarrá por sus posiciones “escuálidas” cuando pedía la renuncia del presidente Chávez y que hoy hacen dupla para defender “como sea” al gobierno.

La contra parte mediática opositora hace lo mismo y alude defenderse como también se excusa el gobierno, pero la gran diferencia es que el segundo debe dar el ejemplo y bajo cualquier circunstancia debe ser siempre garante del respeto a las leyes que nos rigen y nos separan de la barbarie.

Retomemos la constitución y las leyes como el principal acuerdo social que nos iguala a todos sin discriminación y no como normas acomodaticias según sean las circunstancias partidistas para mantener el poder… desde ese respeto profundo por las leyes y del amor por nuestro país condenemos el Linchamiento venga de donde venga, condenemos el linchamiento barbárico de presuntos delincuentes, condenemos el linchamiento a periodistas del lado que sean solo por hacer su trabajo, condenemos el linchamiento televisivo que se hace desde VTV o algún otro medio de comunicación.

“La barbarie inicia cuando no reconocemos el derecho del otro y pasamos por encima de las leyes que los garantizan”

– Pablo Jiménez Guaricuco -4-8-2016

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