Tropezarse con la humanidad de aquel curtido personaje, viejo y admirado maestro, por añadidura exdirigente político, parecía señal de fortuna.  Seguro nos daría el optimismo que buscamos.  Además, la proximidad de una plaza, sus gradas, las fornidas acacias ofreciendo su frescura, eran una invitación a conversar.  No podría perder la oportunidad.  Tomé mi libreta de anotaciones en pose de periodista, pero allí mismo cortó mi inspiración de modo bastante brusco:  ¡Si vas a tomar nota, no reveles mi nombre!  Yo sólo respondo por el tiempo presente, y esta conversación pronto será pasado.  Tomó mi cuaderno de notas y lo cerró sin perturbarse.  Frente a esto, debí simular indiferencia, mientras pulsaba el mecanismo de grabación en mi teléfono.

Pensé que su larga experiencia como luchador social podría darme algún fundamento cierto, al menos sobre el futuro inmediato…
Es decir, ¿Aún no te has enterado?  Me preguntó pausadamente. 

¿De qué debería enterarme?  Respondí sorprendido. 
Venezuela es una nación disuelta, un territorio ocupado por sobrevivientes, es decir, personas que procuran su propia salvación.  En términos colectivos, no hay hilo conductor existencial.  Pedir certidumbre en este contexto es, por decir lo menos, una ingenuidad.

Tomemos el toro por los cuernos.  ¿A qué se refiere con eso de la incertidumbre?
La incertidumbre produce perplejidad, duda, titubeo, vacilación.  Si observas con detenimiento, la historia de los últimos 20 ò 30 años, es una historia de perplejidades, de vacilaciones, ambigüedades y titubeos.  Nada es firme y seguro, es una historia timorata, plena de vacilaciones.

¿Y de qué modo influye esto sobre nuestra crisis actual?
Te daré un ejemplo muy a la mano: a estas alturas del partido, encuentras personas que dudan si se debe o no, calificar como Dictadura el proceso que vivimos.  De entrada, se genera una división en la opinión de los adversarios a la revolución.  Duda, titubeo, vacilación.  Tenemos la jaula casi terminada y aún dudan si nos espera el encierro.  Vacilaciones en el diagnóstico no pueden sino producir errores en el remedio.

 ¿Cómo se explica este comportamiento vacilante y errático? ¿Taras culturales? ¿Impericia del liderazgo? ¿Revolucionarios habilidosos?
Hay una larga lista de factores que contribuyen con esto.  Pero no sé si te dice algo un hecho histórico bastante conocido: Fue estalin el creador de los movimientos mundiales por la paz y la amistad entre los pueblos.  Mientras asesinaba, promovía la paz del mundo.  Los cubanos fueron aventajados seguidores del estalinismo, se hicieron expertos en el manejo del doble mensaje, o del “doble pensar”, como lo llamó Orwell.  La dictadura chavista exprimió los beneficios políticos del titubeo y vacilaciones opositoras.  Las estimuló sabido de las consecuencias divisionistas.

No me gustan las teorías exculpatorias.  Sólo sirven para culpar a otros de nuestros fracasos.  ¿Qué otros factores explican nuestra condición vacilante y errática?
Las nacionalidades se construyen sobre un núcleo duro valorativo que se hace identidad colectiva.  Este núcleo no admite dudas ni vacilaciones.  Pero una nación democrática debe enlazar los principios de su fundación nacional con firmes principios políticos: es el dogma republicano.  Los forjadores del sistema político, tras la caída de Pérez Jiménez, dieron por resuelta la conexión valorativa entre la nación y la democracia.  Las élites políticas posteriores a los años 60` nunca se prepararon para defenderla.  Delegaron la tarea en las FAN, ignorando los riesgos de una tradición militarista.  Ya en los 90` nadie se atrevía a defender los valores democráticos porque la confusión y ambigüedad discursiva habían avanzado lo suficiente como para cederle el paso a la demagogia revolucionaria.  La demagogia conduce a la oclocracia y ésta al caos y la disolución de nuestros tiempos.  Unas élites apoltronadas, practicando estrategias burdeleras, confundiendo clientelismo con políticas públicas, narcisismo con virtud ciudadana, pues…no podían menos que aplaudir su propio entierro.  Estas élites lo relativizaron todo, su mayor alcance de miras se funda en lo que digan las encuestas y complacer a la masa.  Para ellos, todo es negociable, no hacen falta los principios y el honor.  Son élites a la medida del estalinismo

De acuerdo a su discurso, lo que ahora vivimos se venía gestando por décadas, pero hasta hace muy poco las encuestas señalaban que el venezolano, era uno de los pueblos más felices del mundo.  ¿Qué me puede decir al respecto?
La crisis nos afecta a todos, pero de modo diferente, según nuestros valores expectantes.  Si haces la encuesta entre quienes tienen como expectativa máxima la certeza de su caja CLAP, probablemente sigan siendo felices.  Para ellos no hay incertidumbre.  Otra cosa ocurre si eres portador de los valores “clase media”, por ejemplo.  En este caso es probable que la crisis económica te haga profundamente infeliz y desesperanzado.

¿Y qué me dice de la desesperanza?  ¿Cómo entramos en ese oscuro laberinto?
Recuerda que esta conversación se inició con el tema de la disolución nacional y el país de sobrevivientes.  Esta disolución, junto a la quiebra de expectativas, produce una sensación de orfandad e impotencia que se nutren de las continuas derrotas sufridas.  A cada derrota una nueva y más vigorosa estampida.  La orfandad política es incredulidad en los líderes: “con estos no se llega a ninguna parte, sólo al fracaso”.  Eso piensa la gente y el doble pensar Eetalinista lo refuerza.  Se nos muestran invencibles, y nosotros, erráticos, parecemos boxeadores golpeando las sombras.  Más desesperanza.  Hay disolución porque sólo queda un “sálvese quien pueda”, no hay UNIDAD de propósitos, no hay horizonte.  El liderazgo es incapaz de mostrarlo.  Allí es donde falla ese núcleo duro de valores que nos deberían unir.  La incertidumbre llega al clímax con la desesperanza.  Me refugio en la religión, en la autoayuda o renuncio al país llevándome sus restos entre pecho y espinazo.

¿Marcharse a limpiar pocetas en lugar de quedarse a luchar?
Detrás de ese tema se oculta una mentira.  Se quiere mostrar que el asunto del éxodo es un tema de conciencia individual y esto es parte del discurso irresponsable tanto del gobierno como de la oposición.  Me explico: el grueso de la gente se va por la frustración de sus expectativas económicas, no necesariamente les interesa la política y menos “luchar por el país”.  La anti-política gozará de buena salud mientras no esté claro qué nos ocurrió y a qué nos enfrentamos.  De hecho, buena parte de los que se van no tienen conciencia de lo que nos ha ocurrido, simplemente la crisis económica los expulsó y nunca se enteraron por qué.  Muchos se llevan el chavismo en su equipaje.  Y la parte del éxodo que si tiene conciencia política se hartó de los fracasos de la dirigencia opositora.  Son los verdaderos desesperanzados.  En Venezuela nadie es inocente, todos pusimos nuestra cuota divisionista al no identificar ni la amenaza, ni lo que debíamos defender.  Entiéndase que es un proceso de disolución nacional y de allí la importancia del núcleo duro de valores políticos que deberían servir de barrera frente al salinismo tropical.

¿Y no podrá Henry Falcón devolvernos la esperanza?
ja ja ja…Te tenía por gocho no por bruto.  ¿Será que he perdido mi tiempo contigo?

¡A ver, ilumíneme!
Si el estalinismo tropical centra toda su política en disolvernos como nación, en dividirnos para debilitarnos, ¿Cómo puede alguien que promueve la división devolvernos la esperanza? ¿Acaso no ves que ya hizo el trabajo sucio que se le encomendó?

¿De qué trabajo me habla?
El trabajo de Dividir…Ya lo hizo.  Falcón es a las presidenciales lo que Ramos Allup en las pasadas regionales.  Todo aquél voluntarista, protagonista narcisista que juegue posición adelantada contribuye a la división, que es la derrota y el incremento de la desesperanza.  Recuerda que no hay inocentes.  Lo mismo divide el electorero superior moral, sobándose el ego democrático, que el voluntarista guarimbero o salidista.  Hemos hecho de todo, pero divididos.  Nuestro lema ha sido “todo menos organizarnos en un solo frente”.  Golpear con los dedos, nunca con el puño. 

¿De qué clase de Unidad me habla? ¿Por lo visto no es Unidad Electoral?
Es el espíritu unitario fundado en los más altos valores republicanos y que deben sostener la búsqueda del bien común. 

Eso es como la visita del niño Jesús, se espera, pero nunca llega, ¿debemos fingir que llegará algún día?
Ya nos ha visitado.  Lo tuvimos con el llamado Espíritu del 23 de Enero.  Y el día 16 de julio de 2017 se presentó como lo más parecido al espíritu unitario genuinamente democrático.  Lo patearon y el liderazgo ni se enteró. 

Es muy desesperanzador y pesimista lo que dice…
Un optimista es un sujeto empeñado en llegar tarde a la verdad. 

Pero… algo habrá que hacer por el país, ¿o no?
Sí, claro.  Siembra una mata de cambur, cuídala y comparte sus frutos.

– Ezio Serrano Páez – 17-5-2018

Enviado por: José Ezio Serrano Páez eserrano@usb.ve

LA ESPERANZA
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