Paciano Padrón

Ya están próximos a completarse los primeros 19 años de este régimen, progresivamente destructor y aniquilador de esperanza.  Yo formulo votos porque no se completen los 19 años; faltan algo más de dos meses, tiempo suficiente para que ocurran cosas.  Esas cosas que van a ocurrir no caen del cielo, son paridas por el pueblo y sus líderes en procura de la libertad.  Es tiempo de pensar qué y cómo hacer, ¿cuál es el camino?  El gobierno está en su peor momento, con sus más graves contradicciones y luchas internas.  El país se ahoga en problemas, muere de hambre y de enfermedades curables.

Lo primero a pensar es en la unidad.  Hay que planearla como requisito sine qua non.  Hasta ahora en distintos momentos hemos marchado juntos, han coincidido los planes y proyecto de partidos, de organizaciones de la sociedad civil y de personajes e individualidades influyentes, pero nunca hemos tenido un proyecto independiente y superior para la libertad de Venezuela, al cual subordinemos todos los otros objetivos y propósitos.  Mientras no seamos capaces de construir una unidad de propósitos y acción, el régimen seguirá destruyendo la economía y fortaleciendo su poder, hacinando presos políticos en las cárceles y haciendo más numerosa la diáspora.  Para que la esperanza resurja con fuerza de triunfo, es indispensable presentarle al país un proyecto de unidad que desborde lo meramente electoral.

Lo segundo a pensar es la vía, qué se puede hacer en Venezuela y qué desde afuera, cuál el rol de los patriotas que están en el país, y cuál el de los otros, no menos patriotas, que están afuera.  Lech Walesa, el héroe polaco, acaba de decir que “La única forma de liberar a Venezuela es desde el exilio”.  ¿Cuál debe ser el aporte de los venezolanos, y cuál el de otros a quienes también afecta e incumbe el peligro que significa hoy Venezuela para la región?  Hay que pensar en la calle, en lucha de calle que no deje el saldo de sangre de la gloriosa e histórica gesta vivida hace pocos meses.  Hay que pensar en la vía de la lucha social junto a las comunidades, junto a la gente que muere de mengua.

Debemos pensar, igualmente, si es que la vía electoral ya no murió para nosotros, con el fraude brutal de la constituyente del 30 de julio, y el gigantesco fraude del 15 de octubre, cuando el régimen ganó 18 de las 23 gobernaciones, teniendo el 80% de rechazo popular.  Ganó el régimen cuando la cesta básica familiar aumentó a Bs.  3.901.076,04, cuando cada día habría que ganar un salario mínimo mensual para cubrir su costo.  Solo el fraude explica el resultado cuando “Suman 264 los neonatos muertos en Anzoátegui en lo que va de año”, “Las muertes maternas alcanzan 44 en el Hospital Central de Barquisimeto” y “En el J.M.  de Los Ríos se triplicaron los casos de desnutrición infantil”.  Solo el fraude explica el triunfo del régimen.  Es probable que debamos dejar por clausurada la vía electoral, mientras no haya un nuevo CNE y nuevas reglas de juego.

En tercer lugar, nuestra reflexión tiene que versar sobre lo que es el “gobierno de Maduro”, así en comillas, ya que tenemos que entender que no estamos ante el dictador Maduro, este no es su gobierno, él es un monigote, un arlequín de los verdaderos “amos” de la Venezuela de hoy.  Tenemos que entender que nuestra lucha es en el plano internacional, que Venezuela está literalmente invadida por fuerzas extrañas al país.  Lo he escrito ya numerosas veces, lo repito ahora: Venezuela está sometida y es víctima de las fuerzas internacionales del terrorismo y el narcotráfico, de la guerrilla colombiana y de la presencia real, militar e insolente, de Irak, Irán, China, Rusia y Cuba.  Hoy no solo nos convertimos en una desgracia para nosotros mismos, sino que somos como país un verdadero peligro hemisférico, que pone en juego la paz en la región.  Ante tal amenaza y peligro, el derecho a defenderse y actuar sobrepasa los linderos nacionales.

Por último, debemos pensar en que es indispensable brindar banderas y esperanza al pueblo.  La desesperanza es la muerte.  La ayuda humanitaria militar es indispensable, requerimos del auxilio de la comunidad internacional, para lo que el sostén de nuestro aliento y esperanza resulta imprescindible.  Es tiempo de pensar y hora de actuar en unidad, y de conformidad a un plan nacional compartido por todos.

– Paciano Padrón – 24-10-20

Paciano Padrón
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