El Diálogo que se lleva a cabo en República Dominicana entre la Unidad Democrática (UD) y el Régimen Venezolano ha sido sometido a críticas positivas y negativas en nuestro país por voceros democráticos y socialistas, donde la mayoría de ellas parecieran apartarse de su verdadero significado político para promocionar intereses y egoísmos particulares y/o grupales de Poder que desvirtúan el verdadero Objetivo Fundamental y existencial de nuestra Democracia.  Sin ser Politólogo o activista político, sólo ejerciendo mi condición de ciudadano, emito estas opiniones preocupado por el desconcierto de nuestra población generado por la imposición de un Modelo Totalitario que progresivamente nos enrumba hacia el caos.  Dentro de este marco observo con preocupación, como sectores que abogan por la Democracia en nuestro país, en lugar de oponerse a quienes violan nuestra Constitución lo hacen contra los que la defienden.  El colmo de ello es que los argumentos de fondo que esgrimen coinciden con los de la UD, lo que ponen en evidencia su interés particular.

En el caso del Diálogo, su actividad requiere del consentimiento de las partes en conflicto, lo que le da un valor dialéctico que intenta resolver la situación por la vía del razonamiento y no de la violencia.  Ahora, en el caso que nos ocupa, hay un sector Oficialista que representa al Régimen venezolano quien ostenta el Poder Ejecutivo del Estado vs una representación de la Unidad Democrática correspondiente al consenso popular democrático del país.  No voy a repetir las exigencias de cada una de las partes, ya que considero son conocidas por todos; lo que sí puedo es resumirlas en su contexto: por una parte el Oficialismo quien intenta a través de la violación flagrante de la Constitución imponer el Modelo de gobernabilidad Totalitario Socialista; y por la otra, la Unidad Democrática que intenta restituir como Modelo de Gobernabilidad lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela oficializada en 1999 y ratificada en 2007.  Con ello vemos claramente el justo reclamo democrático del pueblo venezolano al cual se han sumado los gobiernos democráticos de la Comunidad Internacional quienes acompañan en el Diálogo a la UD, y han tomado parte en las presiones diplomáticas y políticas al régimen venezolano en la exigencia por restituir la Democracia en su país.  Para los Gobiernos que se rigen por el Sistema Democrático, la Constitución representa su Ley Fundamental y el marco que rige su gobernabilidad; su violación es un delito grave.

Si no se llegara a un acuerdo democrático en este Diálogo, personalmente no lo consideraría un fracaso sino la puesta en evidencia (oficialmente) ante el país y la comunidad democrática internacional de la “intención Dictatorial” del régimen venezolano, dando pie a otras vías de reclamos nacionales contemplados en la Constitución y obviamente un mayor apoyo internacional.

Es hora de la UNIDAD de la esperanza democrática del pueblo venezolano, dejar a un lado los intereses particulares para sumar hacia la recuperación y posterior actualización de nuestro sistema de gobernabilidad democrática y republicana.  Así lo creo.  GMV.

– Gonzalo Merino Valery – 14-1-2018

Enviado por: Gonzalo Merino Valery <mervalg@yaho

Imprimir
Comentarios con Facebook

Escribe tu comentario: