Erik del Búfalo (Foto La Razon.net)20/02/2018 9:38 AM

#EntrevistaCabilla con Erik del Búfalo

Equipo Cabilla

Erik del Búfalo, filósofo. Tiene opinión. La dice y encuentra una audiencia que se pregunta por qué no había visto pensando de la misma forma lógica a nadie más.

Siendo así, Del Búfalo embiste la realidad nacional y la muestra. Revisar sus redes sociales, podría dar cuenta del avance del desastre nacional: desde la contundencia del voto al descreimiento sobre las elecciones del régimen chavista, pasando por el respeto a la clase política que termina en el más absoluto desprecio por esos, quienes dicen ser oposición y esos quienes dicen ser gobernantes.

Erik Del Bufalo  ✔@ekbufalo

Mi desprecio por el chavismo siempre estuvo acompañado por mi desprecio por la MUD (y la CD de antes), ese desprecio, equivocado o no, siempre provino del saber, no de la esperanza. Ese lugar (que antes se llamaba Ni Ni) siempre me dio libertad y, al final, hasta me dio la razón.

Si pudiese haber un delito en la opinión, Del Búfalo sería reo de desesperación calificada al momento de revisar el estado de la Nación. Expone a quemarropa el horror que se vive en el día a día del ciudadano común que, a veces a solas y a veces en público, solo le quedan lágrimas para expresarse. Venezolanos que lloran porque no tienen medicamentos ni los van a tener. Porque sus hijos lloran de hambre sin poder darles de comer. O simplemente, porque es demasiada, demasiada la realidad que agobia, que persigue y que tortura al ciudadano.

Venezuela es hoy un país para llorar, sin duda. Niños que se mueren, abuelos que se mueren. Muchachos que se van. Padres que se van y dejan a sus hijos con la madre. Hijos que se van y dejan a los padres con los abuelos. Familias fracturadas, vecindarios que se vacían de carros, de comercios, de gente. Un país que se vacía, tiene aún, con Erik del Búfalo, quien lo revise, al detalle, con mirada crítica y a la vez llamando a la acción, más que a la esperanza.

A mes y medio de haber iniciado el 2018 ¿Cómo ve Erik del Búfalo a Venezuela?
Lamentablemente veo a Venezuela comenzando el año muy muy desdibujada, muy perdida en bruma, en falsas ilusiones, como siempre además, pero con el agravante de que el tiempo se va agotando. Se va agotando la paciencia, la paciencia corpórea, vital, existencial que hace que muchos niños mueran, mucha gente sufra, padezca…veo un país muy desesperado y agobiado. Y veo que, lamentablemente debo decirlo otra vez, la clase política no da la talla. En medio de esta bruma, sin embargo, hay una buena noticia y es que creo que los ciudadanos estamos más dispuestos en general a asumir las verdades, cosa que hasta el año pasado no parecía ser así. Entonces un país cada vez más brumoso, pero con la gente tal vez más acerada y más dispuesta a asumir cosas que antes no se querían asumir.

El país, o al menos la opinión pública normalmente quiere buenas noticias y esperanzas. ¿Como lidia con el hecho de ser portador, normalmente, de críticas y posiciones que van a contravía de ese anhelo del colectivo bien intencionado que, como el bolero, prefiere que le mientan si la verdad va a doler?
Hilando con la pregunta anterior, sí. Parte de esa buena noticia de la que hablaba pienso que ahorita uno no es tanto el portador de malas noticias sino más bien el apuntador de verdades que no son -ojo- verdades absolutas o definitivas, mas son verdades fácticas y analíticas que hay que decirlas y que la gente creo que empieza a verlas así, incuso gente que acompañó al chavismo. Porque ¿qué pasa? Pasa que el dolor es verdadero, uno no lleva con su mensaje dolor. El dolor ya está ahí y más bien la verdad le da sentido a ese dolor. Y una vez que se ha asumido que el dolor no tiene cura hasta que no hagamos lo que hay que hacer, las verdades duelen menos, cuesta menos decirlas. Entonces en ese sentido para la gente que nos dedicamos a ser críticos como siempre, creo que este no será un mal año aunque suene una paradoja al decirlo.

¿Para qué nos han servido como Nación estos 20 años de lucha contra el chavismo?
No se si la respuesta es legítima responderla ahora o cuando hayamos salido de esto, sin embargo hagamos el ejercicio, porque aún no hemos salido y hasta que no salgamos no habremos descubierto la moraleja o la enseñanza o el aprendizaje. Pero hagamos el ejercicio: Yo pienso que ha servido esencialmente para dos cosas, en primer lugar para desmontar de la peor forma posible el modo rentista y parasitario de ver la vida y que estaba muy instalado en Venezuela y que todavía sigue estando un poco instalado. Todavía no se ha depurado del todo el país del todo de eso, no se ha purgado. Pero creo que sí se ha avanzado mucho en esa visión de que ya, digamos, el modelo de país fácil, de vida fácil ya no es viable. Y para lo otro que ha servido es para que nos abramos al mundo. Del peor modo posible, es verdad, del modo del éxodo, del refugiado, del emigrante, es cierto. Pero a la larga, eso va a ser, cuando salgamos de esto, para tener venezolanos mucho más completos, mucho más anclados en su época y en el mundo que los rodea. Porque en realidad Venezuela siempre, aunque fue un país abierto, siempre fue un país que se miraba el ombligo y se creía lo mejor del mundo, cuando eso ciertamente no es verdad. Tenemos muchas cualidades como país y como pueblo pero no somos lo mejor del mundo y creo que esto nos va a quitar esa falsa autoestima que se relaciona también con el rentismo petrolero y que va a abrir nuevas posibilidades para construir un país. Dicho más rápido, creo que estos veinte años van a hacer que, desde cero, recomencemos un nuevo país y ese nuevo país, si hemos aprendido la lección, puede ser un gran país.

¿Ganará algo la Nación en el futuro con todos esos venezolanos que han decidido irse a otros países, no siempre en las mejores condiciones, a salvarse del desastre?
Esta pregunta viene un poco a explicar lo que dije ya, creo que sí, esta gran emigración, este éxodo si bien representa por una parte en principio una fuga de cerebros y capital humano, a la larga va a hacer que la Nación se alimente de otras cosas, porque la Nación es más que un país, la Nación son sus nacionales y siempre cuando hay una gran migración la Nación se expande y conquista otras fronteras. Esto que suena un poco a épica, no es por una épica sino por una necesidad. Pero pienso que sí, que a la larga se va a retroalimentar el país con la Nación. Y la Nación venezolana va a ser más grande que el país, y antes era lo inverso, antes el país era más grande que la Nación. Y yo creo que en esa simple inversión, donde será más importante la Nación que el país, pienso que sí hay una ganancia.

¿Cual es el final de esta película? ¿Cuando podremos decir “ok, se acabó la pesadilla”?
Todas las pesadillas terminan con un solo final: con un despertar abrupto de aquel que sueña. Y la pesadilla terminará cuando despertemos del sueño dogmático del rentismo, del populismo y de creer que podemos vivir aferrados a un país que ya no existe y que además vivió de una riqueza creada en el subsuelo. Un poco para complejizar la respuesta y no quedarnos ahí, yo creo que no basta con que salga Maduro, el país despertará de su pesadilla cuando colapse, acabe, termine abruptamente (y creo que no hay otro modo que termine que no sea abrupto) el sistema totalitario que se ha impuesto y que es un sistema que funciona produciendo un caos artificial para concentrar poder. No vamos a terminar la pesadilla hasta mucho después de lo que pensamos que va a terminar, lamentablemente también hay que decirlo. No va a ser con Maduro que va a acabar esto, va a ser con todo el modelo de los últimos veinte años que además se basa en un modelo anterior. Entonces temo que todavía tenemos que esperar para despertar. Pero lo que si podemos hacer es despertar dentro de la pesadilla para pelear con ella y acelerar su fin.

¿Qué ha sido para usted lo más difícil de ser venezolano todos estos años en medio de este desastre?
Me haces una pregunta personal que te responderé personalmente. Para mi en lo particular, lo más difícil, más que lidiar con el día a día que es muy complicado, con las penurias, dificultades, falta de medicina, de comida, la escasez, con tener dos niñas pequeñas en medio de este caos, lo más difícil es lidiar justamente con el gentilicio que uno lleva encima y preguntarse a cada momento ¿Por qué nos pasó esto? ¿Por qué somos esto? Porque en el fondo todo este caos no tiene un origen claro y es incomprensible. Afuera es muy difícil de traducir y hacer ver. Y entonces uno, y esto es muy psicológico y personal, se siente un poco patético en tratar de explicar a la gente afuera, conocidos y familiares que te dicen “bueno pero ustedes no se entienden, por que se dejan hacer todo esto, por qué se conforman con tan poco, por qué apoyan a gente que va contra los propios intereses (en referencia a la clase política). Entonces lo más difícil de haber sido venezolano estos veinte años es replantearse otra vez ¿Qué significa ser un ciudadano venezolano?. Más allá de todo chauvinismo, más allá de todo nacionalismo ramplón y tonto, desde un ciudadano de la República de Venezuela, es preguntarse bueno ¿Y qué he hecho yo, que soy yo? ¿Cómo puedo pedir ayuda, trasmitir este maleficio que representa el chavismo cuando no es tan claro de ver? Afortunadamente, eso se ve hoy mejor que hasta hace pocos meses atrás y sin embargo queda como una especie de vergüenza última que no se quita por el hecho de ser venezolano y que solo se nos quitará creo yo, por lo menos en mi caso, cuando hayamos superado esta situación horrible, infame y absurda.

¿Va a votar en las próximas elecciones? ¿Por qué?
Esta pregunta no la entiendo para nada porque no hay ninguna elección en el horizonte, al menos que se llame elección a la farsa de la ANC a las cuales el Grupo de Lima y todo Occidente democrático se ha opuesto y ha desconocido. Si a eso te refieres no solo no iré a votar sino que me opondré y llamaré al desconocimiento desde mi pequeña y humilde tribuna, para que eso no ocurra y si ocurre sea ignorado. Y voy más allá: todo aquel que se preste a esa farsa siniestra, a ir en contra del esfuerzo de las democracias del hemisferio y de Occidente, no solamente debe ser tachado ya de colaborador sino debe ser visto como parte integral, orgánica de la maquinaria del régimen y debe ser visto igual que se ve a un Elías Jaua o un Jorge Rodríguez, sin mayor diferencia, porque igual formaría ya, ipso facto, parte de ese régimen.

– LaCabilla -16-2-2018

http://www.lacabilla.com/contenido/entrevistas/entrevistacabilla-con-erik-del-bufalo-debemos-despertar-dentro-de-la-pesadilla-pelear-contra-ella-y-ponerle-fin/877

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