Durante la historia, los movimientos sociales (esos pequeños grupos que no mantienen un estrecho contacto entre sí, pero están unidos por un objetivo común) han generado cambios transformacionales. El sufragio femenino y los derechos civiles en Estados Unidos, la independencia de la India, las revoluciones de colores en Europa y la primavera árabe han girado en torno a la unión de los débiles contra los poderosos.

Las protestas han jugado un papel importante en todos estos movimientos, pues han demostrado la capacidad de los ciudadanos corrientes de hacer oír su desaprobación. Este tipo de activismo es crucial para sentar las bases para el cambio. Considere las recientes protestas en Polonia a raíz de una impopular ley del aborto. Los manifestantes inspiraron a millones de personas para que tomaran más medidas, incluida una huelga de mujeres, que acabaron por convencer a los legisladores de dar marcha atrás.

Aun así, las protestas como las masivas
manifestaciones globales que se produjeron el 21 de enero de 2017, aunque muy importantes para generar cambios transformacionales, no son más que el primer paso. Existen desvanecen mientras otros tienen éxito, y los activistas han de tomarse en serio las lecciones del pasado. Para realmente tener impacto, un movimiento ha de seguir cinco pasos:

Paso 1: definir el cambio que se quiere efectuar
Para generar el cambio que quiere lograr, tiene que elaborar un ejemplo positivo y definir exactamente lo que quiere que suceda.

Este paso es común en todos los movimientos exitosos. Gandhi quería independencia de los británicos. El movimiento de derechos civiles buscaba la promulgación de determinadas legislaciones. Las revoluciones de colores querían impulsar un cambio de liderazgo. Todos estos eran objetivos tangibles en torno a los cuales se podía elaborar una estrategia.

En la revolución de las apisonadoras de Serbia, que uno de los autores de este artículo ayudó a liderar, el objetivo consistía en librar al país del dictador Slobodan Milošević. Sin más. Sin titubeos.

Pero, ¿cuál fue el objetivo de la marcha de mujeres? ¿Consistía en apartar a Donald Trump del poder? ¿Se oponía a determinadas políticas y defendía otras? Las que marcharon con tanto entusiasmo deberían preguntarse: “Si pudiésemos agitar una varita mágica y generar el cambio, ¿qué pasaría específicamente?”

La necesidad de un propósito claramente articulado se vuelve evidentísima cuando se examinan los movimientos que fracasaron. Por ejemplo, como señaló Joe Nocera, el movimiento Ocupa Wall Street “tenía bastantes quejas, dirigidas sobre todo al ‘poder opresivo’ de las corporaciones”, pero “nunca avanzó más allá de sus eslóganes”. No basta con señalar lo que a uno no le gusta, es necesario disponer de una idea clara de lo que se quiere en su lugar.

Una revolución no empieza con un eslogan, sino con una clara visión del cambio que se quiere impulsar. Eso no significa que deba ser rígida. No se intenta imponer una visión; se comparte, se escucha y se respeta a quien no comparte la opinión. Pero, sobre todo, la revolución debe ser clara y conseguir que todo el mundo entienda la postura.

Paso 2: desplazar el espectro de aliados
Una vez que se ha definido claramente el cambio que se quiere lograr, es necesario empezar a examinar el espectro de aliados. Hay que averiguar de quién se puede recibir apoyo activo o pasivo y quién ofrecerá, en el mejor de los casos, la neutralidad, y en el peor de los casos, también hay que identificar la oposición activa y pasiva. Como escribió Sun Tzu: “Conócete a ti mismo, conoce a tu enemigo y conoce el terreno”. El espectro de aliados es el terreno.

Los movimientos exitosos no superan a sus oponentes, en su lugar, socavan sus apoyos gradualmente. Hay que empezar por el lado receptivo del abanico, y desplazarse hacia umbrales de rechazo cada vez mayores. En otras palabras, hay que empezar movilizando a los aliados activos y seguidores centrales. Después se pasa al contacto con los seguidores pasivos y finalmente a los neutrales. Cuando se ha ganado a la oposición pasiva, la victoria está al borde de la esquina.

Por ejemplo, durante el movimiento de derechos civiles, Martin Luther King Jr. y sus contemporáneos empezaron por movilizar a los negros del sur del país, pero después se desplazaron para atraer a los blancos del norte. Y cuando Harvey Milk lanzó el movimiento LGTB, empezó con los homosexuales de la Calle Castro pero después se dirigió a los heterosexuales liberales de la zona de la bahía de San Francisco (EEUU). El coronel John Boyd, el reformador militar que ayudó a cambiar cómo funciona el Pentágono de Estados Unidos, siguió un camino similar, al preparar primero informes para oficiales de rango menor, después personal del Congreso, después políticos elegidos y finalmente los generales de mayor rango.

El camino hacia la victoria no consiste en formar una coalición basada en torpes compromisos sino en profundizar en sus valores con una claridad tal que persuada a otros a unirse a la causa. Los imperios caen no porque la gente se oponga a ellos sino porque se encuentran con que sus apoyos se han erosionado. Para ganar, tiene que convencer a otros para que cambien de bando.

Paso 3: identificar los pilares del poder
Aunque reclutar aliados de ambos lados del espectro de apoyos es crucial, también es importante identificar las instituciones capaces de implementar el cambio que busca. Estos “pilares del poder” pueden ser las fuerzas del orden, los medios de comunicación, el sistema educativo, agencias gubernamentales u otras organizaciones. A pesar de lo importante que resulta el apoyo popular para un movimiento, sin apoyos institucionales, hay pocas probabilidades de efectuar cambios.

En Serbia, el grupo revolucionario Otpor! no consideraba las detenciones como un acto de desafío sino como una oportunidad de construir relaciones positivas con la policía. De hecho, los manifestantes fueron entrenados para defender a los agentes de cualquier provocación desde dentro de sus filas. Al final, cuando la policía tenía que decidir si disparar a las multitudes o unirse a las filas del movimiento, escogieron la segunda opción.

¿Qué partes involucradas dentro o fuera de las instituciones del poder tienen la capacidad de implementar o resistirse al cambio? ¿Cuáles son sus motivaciones? ¿Cómo pueden beneficiarse o resultar perjudicadas por el cambio que se busca? Hay que considerar todas estas cosas.

Paso 4: intentar atraer, no superar
Cada movimiento intenta corregir alguna injusticia, por lo que es fácil caer en la trampa de demonizar al otro bando. Y es aquí donde muchos movimientos descarrilan. La ira es un agente movilizador eficaz, pero la ira sin esperanza es una fuerza destructiva. Así que es necesario plantear un escenario positivo con tácticas positivas.

Por eso es mejor empezar con pequeños objetivos alcanzables. Los aliados de Gandhi cuestionaron su idea de convertir el impuesto sobre la sal en el enfoque principal del movimiento de independencia india porque defendían un plan de cambios más amplio. Pero Gandhi entendía que un único tema, aunque fuera pequeño, podría unificar a una nación y romper el monopolio británico del poder.

Las tácticas baratas, fáciles de replicar y de bajo riesgo tienen más probabilidades de éxito. Con ellas podrá movilizar las cifras que necesitará para influenciar a un pilar del poder, tanto si esa influencia es disruptiva, movilizadora o atrae a la gente del medio del espectro de aliados, especialmente si sus tácticas son percibidas como positivas y bien humoradas.

Bloquear el acceso a determinadas calles y tirar piedras a la policía puede ahuyentar a las personas del medio del espectro de aliados y hará que el apoyo de las instituciones dentro de los pilares del poder sea mucho más difícil de lograr. Durante las elecciones presidenciales de EEUU de 2016, por ejemplo, los seguidores del aspirante demócrata Bernie Sanders tal vez agitaran a los defensores más acérrimos del político, pero probablemente ahuyentaron a muchos a los que necesitaban atraer a su bando desesperadamente.

Paso 5: elaborar un plan para sobrevivir a la victoria
Irónicamente, una de las fases más peligrosas de una revolución es la que viene justo después de lograr una victoria. En la Revolución Naranja de Ucrania de 2004, el equipo entrante fue incapaz de formar un gobierno unificado y eficaz, y pronto el país se sumió de nuevo en el caos. Los manifestantes seculares se impusieron durante las protestas de Egipto en 2011, pero fue la Hermandad Musulmana quien ganó las siguientes elecciones.

Es importante no confundir el movimiento que intenta generar el cambio con los valores que el movimiento busca representar. Sólo por ganar unas elecciones o lograr la aprobación y la financiación de un programa no significa que se pueda cantar victoria. De hecho, es en este punto cuando hay que reforzar las alianzas y renovar el compromiso de cada parte interesada con lo que generó el cambio para empezar.

Como escribió Moisés Naím en The End of Power, hoy “el poder es más fácil de obtener, pero más difícil de conservar y usar”. Para cambiar de verdad cómo se hacen las cosas, no basta con modificar una política o trasladar el liderazgo a un nuevo régimen. Es necesario desafiar las creencias que dan paso a las acciones. La historia la hacen los que pueden definir un camino hacia delante y persuadir a los demás, incluso a los que se muestran inicialmente escépticos. Ese es un viaje en el que sí merece la pena embarcarse.

Srdja Popovic es el director ejecutivo del Centro para las acciones aplicadas y estrategias no violentas (CANVAS, por sus siglas en inglés). Nombrado uno de los 100 pensadores globales de política exterior y el autor de Blueprint for Revolution, fue anteriormente un fundador de Otpor!, el movimiento juvenil de Serbia que derrocó a Slobodan Milosevic.

Greg Satell es consultor empresarial radicado en Estados Unidos. Pueden encontrar su blog en Digital Tonto y seguirle en Twitter: @DigitalTonto.

– Serdia Popovic y Greg Satell – 15-2-2017

Traducción Teresa Woods

 

http://hbr.es/econom-y-sociedad/457/cinco-claves-para-que-un-movimiento-social-sea-un-xito-y-no-una-simple

http://digitaltonto.com


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