… en cuyas manos está el presente y el futuro inmediato de Venezuela.

Señores

Nicolás Maduro Moros, Delcy Rodríguez Gómez, Julio Borges, Leopoldo López, Diosdado Cabello, Miguel Rodríguez Torres, Henry Ramos Allup, Jorge Rodríguez Gómez, Henrique Capriles Radonsky, Aristóbulo Izturiz, Freddy Guevara, Henry Falcón, María Corina Machado, Elías Jaua.

Distinguidos señores:

Tal cual es mundialmente conocido y aceptado, Venezuela atraviesa una profunda crisis en todos los campos de la vida nacional, sin excepción.  En particular, países americanos y europeos, le demuestran su rechazo, al someter al régimen venezolano con el mayor aislamiento.  Entonces, no es difícil visualizar que se desliza hacia un abismo de caos y de penurias nunca ocurrido en esta parte del mundo.  La solución para tratar de detenerlo, antes de que sea realmente tarde, depende de todos nosotros, los venezolanos.

Por lo tanto, me considero obligado a dirigirme a cada uno de ustedes con el mandato de enfrentar y resolver esta trágica y crítica etapa que agarrota nuestra República, innecesariamente; escindida y enfrentada por intensa indignación que, rápidamente, se transforma en odio, que la conduce, irremisiblemente, a un choque armado, cuyo desenlace y secuelas subsiguientes son imprevisibles en este momento, al igual que podría suceder en cualquier otra situación similar que pueda ocurrir en algún otro lugar.

Nos encontramos enfrentados, unos por mantener el poder y otros por transformarlo.  No es concebible que ninguno haya evaluado, completamente, la situación que, con seguridad se generará, como resultado de esa lucha, con destrucciones, pérdidas humanas y materiales.  Durante breve tiempo hemos experimentado una muestra de lo que puede ocurrir.  Destrucción, muerte y más pobreza es lo que nos espera si no recapacitamos y le damos un alto a esa inmensa tragedia, bajo acelerado desarrollo.

Con seguridad, no serán los dirigentes que la provocan las víctimas más cuantiosas, pues siempre estarán a buen resguardo, ya que se niegan a debatir, con sus oponentes, dentro de términos muy claramente definidos, tanto lo que ambos desean como sus secuelas, así también lo que la mayoría nacional necesita, hasta alcanzar acuerdos y pactar.  Los perdedores serán los de siempre, la carne de cañón, que se enfrentará con la falsa creencia de que defiende lo que le conviene, cuando, por el contrario, lo que necesita es la paz, el trabajo productivo y el progreso, nunca la guerra.

Es decir, vamos en dirección inequívoca hacia una guerra civil, tal como ocurría hace más de un siglo, provocada y substanciada por los caudillos de entonces, ahora los del momento.  Son ustedes, los dirigentes políticos, quienes llevarán esa mácula en su conciencia, hasta el fin de sus días, registrada en la historia mundial como el peor crimen que se le haya cometido a un pueblo trabajador, digno de mejor destino.

¿Es que consideran ustedes que esta situación de indecisión se prolongará indefinidamente, que todos se quedarán tranquilos, tal como se aparenta, sin responder apropiadamente?  De ser así, están completamente engañados, no han apreciado debidamente la situación: los nubarrones que presagian tormenta se ciernen sobre todos nosotros.  Ninguno escapará de sus efectos, todos seremos víctimas, de una manera o de otra, aun cuando muchos no seamos culpables.  Posiblemente si, por omisión.

Como venezolano angustiado, con el corazón en la mano, me uno a una multitud, nacional y extranjera, que les pide a todos y cada uno de ustedes, venezolanos reales, si es que aman a su país, que piensen profundamente en lo que están sembrando.  El producto no será beneficioso.  Estamos en un momento final, definitivo, cuando es obligante alcanzar acuerdos conjuntos entre ambas partes, ante árbitros imparciales que cumplan tal misión, sin propósitos ocultos, con el objetivo de alcanzar la paz y proceder, de inmediato, hacia la recuperación de todo lo perdido en estos años de enorme desajuste.

Si lo efectúan con honestidad, sin medias verdades, será beneficiado el pueblo venezolano.  Todos lo sabremos agradecer.

Nota final.  La gran discordancia debería ser para decidir cuál sería la manera más ventajosa para provocar avance y colocarnos entre los países con mayor civilización mundial.  Algo que debería enorgullecernos.

La peor amenaza, en este momento, no proviene de una invasión extranjera, ni de la esperada sublevación de unidades militares venezolanas, la real es la que provoca el hambre y la carencia de medicamentos en la población venezolana.

El futuro está en sus manos.  Violencia o progreso.

Me suscribo de ustedes, su compatriota,

Gonzalo J.  Morales – C.I.  V-212.195 – 24-8-2017

[Informador Militar] CARTA ABIERTA
gonzalo morales gjmoralesm@hotmail.com [militaresprofesionalesvenezuela] <militaresprofesionalesvenezuela@yahoogroups.com>   Para: militares profesionales

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